PPB

El novembre del 2015, es compleix el 40 aniversari de la mort de Pier Paolo Pasolini. Les persones que formem part del Projecte Pier Paolo Pasolini Barcelona (PPB) considerem que aquesta és una data prou important per intentar fer alguna cosa que mantingui viva la figura d’aquest poeta, cineasta i escriptor.

Això, ni podem ni volem fer-ho sols. Sabem que hi ha gent que comparteix l’interès per Pasolini. Sabem que hi ha persones que amb idees i iniciatives interessants que es podrien portar a terme. Nosaltres estem oberts a totes les propostes, a totes les iniciatives i a totes les col·laboracions.

Us animem a posar-vos en contacte amb nosaltres i a fer, des d’ara, l’any Pasolini un projecte cultural ampli, necessari i viu.



6 nov. 2014

Reseña Nebulosa



Exterior. Noche.

Nebulosa
Traducción de Marta Pino.
Gallo Nero, Madrid, 2014


Entre 1954 y 1961, la principal ocupación de Pier Paolo Pasolini consistió en la escritura de guiones para otros: más de veinticinco. Éste era su modus vivendi real.
            En 1959 Renzo Tresoldi, un productor milanés que hacía su primera película, le encargo un guión de cine negro sobre el gamberrismo de una banda de teddy boys. Pasolini fue a Milán, contacto con jóvenes teddy boys, aprendió su jerga y escribió el guión. La nebulosa fue el titulo de Pasolini al entregar el guión. El título de la película fue Milano nera: así se estrenó… y desapareció tras quince días de exhibición desastrosa. Tresoldi le pagó a Pasolini la primera parte de los emolumentos, pero después empezó a argumentar que el guión rodado era otro y, por tanto, se negó a pagarle lo que le debía. Pasolini recurrió a abogados pero fue inútil.
            La película alteraba mucho el guión, cambiaba el carácter de los personajes, había añadidos completamente gratuitos y muchas secuencias resultaban incomprensibles. Molesto, Pasolini intentó publicarlo en la revista Filmcritica para mostrar las diferencias entre el guión y la película. Lo pasó, pero no lo publicaron. Quedo olvidado, hasta que en el veinte aniversario de su muerte, en 1995, lo publicaron íntegro (no así en Per il cinema, que sólo publicó un extracto). A finales del pasado año Bompiani editó el guión en forma de libro, y Gallo Nero se aprestó a traducirlo.
            Han pasado cincuenta y cinco años hasta que Nebulosa abre el año Pasolini: el del cuarenta aniversario de su brutal asesinato.
            El de Pasolini es un guión literario: se lee como una novela. En principio, sigue las líneas del cine negro, aunque con una vertiente ligeramente más social. Así, por ejemplo, en la presentación, la observación de las respectivas casas de los protagonistas (burguesas en su mayor parte) o de los bares que frecuentan (nuevos, brillantes, relucientes).
O su atención a la jerga que empleaban los jóvenes teddy boys (como había hecho con los ragazzi di vita romanos). Marta Pino ha optado por una traducción insólita pero eficaz: no ha respetado el dialecto milanés, pero ha servido en un castellano barriobajero los diálogos de los teddy boys, de modo que queda perfectamente visible la diferencia de lenguaje entre ellos y los demás. Es innegable que era una opción arriesgada –en la medida en que traiciona la intención de Pasolini— pero, a la vista del resultado, ha conseguido un texto llano y sencillo de leer (lo que no habría sido en caso de estar plagado de notas a pié de página).  
            Por lo que se refiere a su contenido, el guión sigue a seis teddy boys durante la noche de fin de año. Son seis personajes amorales aunque con un revólver: el único misterio es quién lo disparará y contra quién. Mientras tanto, su forma de divertirse –por decirlo de algún modo— es brutal y, por supuesto, sexista. (Pero nada de todo esto pasó a la película, ni siquiera los teddy boys.)
El guión deja algo sobreentendido, a saber: la contradicción entre sus chulerías y el medio social del que proceden; el odio visceral hacia la gran burguesía industrial pero, al mismo tiempo, el rechazo hacia el partido comunista y los sectores obreros. Un socias de Pasolini, al que han obligado a subir a un coche robado, les espeta: «No sois infelices, sino muy infelices. Odiáis a vuestros padres, y su mundo, es decir, la sociedad, pero no los odiáis suficientemente… porque en el fondo sois como ellos». Esto, antes de ser formulado en palabras, el guión lo ha sugerido continuamente.
            Pasolini había escrito que el fenómeno de los teddy boys era estrictamente de las ciudades industriales del norte de Italia. El guión trata a los protagonistas como potenciales delincuentes, pero este retrato fue diluyéndose a medida que la chupa negra se convirtió en un símbolo del primer rock and roll, y perdió las connotaciones violentas que tenía en un principio.
            Todo esto se encuentra bien descrito en el trabajo introductorio. La introducción de Alberto Piccini es auténticamente valiosa, y contribuye a situar la obra en su contexto determinado, aportando todos los elementos que se precisan para la plena comprensión y disfrute del guión, con un amplio repaso a la época, a Pasolini y a la evolución de los teddy boys.

Josep Torrell

(Este artículo se publico originalmente en la revista El viejo Topo nº 322, noviembre de 2014, páginas 80-81, en la sección de reseñas de libros.)
           

1 comentario:

  1. Habría que añadir que, aunque se trate del guión literario, no sólo se lee como una novela, sino que se lee como una película dada la cantidad de ideas visuales y de montaje indicadas por Pasolini en su texto. Yendo a los contenidos, me resulta inquietante y estimulante la actualidad de muchas de las reflexiones que las correrías de estos jovenes sugieren, así como las reflexiones de Pasolini sobre las mismas recogidas en la introducción. La lectura de esta obra sería de interés para tanto enseñante que hace gala del mayor de los despistes al tratar con adolescentes y postadolescentes, incluso cuando no hace mucho que él mismo ha pasado esa fase de edad; le ayudaría a pensárselo dos veces antes de refugiarse en pretextos estereotipados como "tengo una clase fatal" y similares. También creo que sería interesante contrastar este testimonio venido de finales de los cincuenta con esos mantras según los cuales los jóvenes son "superficiales" por culpa de "las nuevas tecnologías" y demás - mantras ignorantes e ingenuos respecto a la condición humana.

    También me pregunto si esto de «No sois infelices, sino muy infelices. Odiáis a vuestros padres, y su mundo, es decir, la sociedad, pero no los odiáis suficientemente… porque en el fondo sois como ellos» no sería aplicable a los votantes de más de un proyecto político hoy notorio.

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